Gran Crónica escrita por LCB de el Gran Blog de La Compañía Blanca
Partido grande anoche en Málaga entre dos de los equipos a priori mas fuertes de la Liga. El Málaga de Pellegrini es el equipo que más y mejor se ha reforzado este año, y que aspira desde el primer partido a la zona noble de la tabla. El Madrid es a día de hoy uno de los mejores equipos del mundo y evidentemente también, de la Liga. Además el equipo de Mourinho cambiaba en el once dos piezas claves que dejarón muy buen sabor de boca en el ultimo partido de Champions. Pipa y Kaká eran de la partida de inicio por el alemán Özil y el francés Benzemà. Este año tenemos plantilla y rodaje -cosa que el año pasado no teníamos- como para permitirnos rotaciones a amplia escala.
Con estos antecedentes era normal esperar un partido bonito y disputado en la Rosaleda, gustador que diría aquel. Así lo indicaron los primeros compases del choque con una acción polémica en cada área antes de cumplirse siquiera los primeros cinco minutos. Pero solo fue un espejismo. En cuanto el centro del campo asentó sus reales, todo el equipo reprodujo un movimiento asfixiante en bloque, ordenado y efectivo que permitía colocar a dos jugadores siempre cerca del balón y le permitió vivir en el campo malacitano Un movimiento perfecto, agresivo pero noble, muy inteligente y que hizo navegar al Madrid con una comodidad inaudita para los precedentes que traía el partido durante toda la primera parte.
Marcelo solo ocupaba su posición inicial para tapar, en ataque era un interior mas. Kedhira, que cada día que pasa va dejando más muestras de jerarquía, recuperaba, ocupaba y se descolgaba con una facilidad e intuición dignas de los mejores mediocampistas del momento. Di Maria -generoso, atribulado y genial- está empezando a añadir una facilidad para leer los desmarques de sus compañeros sublime y del que se están aprovechando los goleadores. Cuatro asistencias en los últimos dos encuentros de Liga son sus cifras. Cristiano, una fuerza de la naturaleza desde el pitido inicial, cumplió una primera parte magnifica siendo un puñal por todo el frente de ataque y además volviendo a la senda del gol por la puerta grande. Hat-Trick del luso en menos de 45 minutos todos de bella factura, todos diferentes, el último de ellos un taconazo karateka genial.
Ni un público ya de por sí caliente, al que se encargaron de regar con octanos de gasolina el “fuego amigo” habitual- ni el partido de Joaquín, Cazorla o el de Eliseu, fueron bazas suficientes para doblegar a un equipo que, en el lapso de tiempo entre el primer gol y el cuarto, rozo la perfección. Mención especial merece Isco, gran joya de la corona para la futura selección.
Todo fueron buenas noticias para el Real Madrid desde bien pronto. La primera de todas, una pareja de centrales que están jugando de maravilla, que estuvieron perfectos durante todo el encuentro y que permitió adelantar toda la presión del equipo. Una pareja de pivotes muy cómoda y compenetrada la cual facilitó que la parte ofensiva del equipo golpeara una y otra vez a la zaga malacitana. El ataque madridista permutaba con naturalidad, convirtiendo el balón en un péndulo al que siempre llegaban tarde los jugadores del Málaga. Así nació el primer gol, con un balón a la banda para Di Maria el cual realiza un eslálom mientras sus compañeros realizan frenéticos desmarques hacia la porteria. En uno de ellos, Di Maria filtró el balón para el Pipa, el cual regateó fácilmente al portero para rematar placenteramente a gol. Era el minuto once del encuentro y comenzaba la exhibición blanca. No tardaría Di Maria en volver a ser el protagonista de una asistencia. Era el minuto veintitrés y esta vez el centro iria a parar a Ronaldo que acertaba a rematar el maravilloso plátano que el argentino le puso desde la banda derecha.
No se conformó con estos dos goles el Real asfixiante manteniendo la presión que tan buen sabor de boca estaba dejando entre los espectadores. Fruto de esa presión se recuperó un balón rápido que cayó en los pies de Cristiano en la corona del área, que solo tuvo que aguantar a que el desmarque de Kaka arrastrase a su marcador para poder batir, de disparo seco y a la cepa del poste, a Ruben por segunda vez. Era el minuto veintiocho y todavia quedaba otro, el mas bonito. Si no estamos hablando del Malaga hasta este momento es porqué sencillamente no existio en esta primera parte en la que solo pudo perseguir sombras y siquiera eso. El cuarto, el mas de mas bella factura, llegó diez minutos despues cuando Di Maria botó un corner que Ramos prolongó al corazón del área donde estaba Ronaldo, que de escorzo espectacular, remató con el tacón en un recurso tan eficaz como estético. El balón se había quedado a media altura tras el pase de Ramos, demasiado bajo para cabecear, demasiado alto para rematar como dictan los cánones. Estas cosas diferencian a los genios de los muy buenos. Era el minuto treinta y ocho y el partido había concluido.
En la segunda parte el Madrid bajo un par de marchas, lo suficiente para que un buen equipo como el Malaga rondase (y mereciese) el gol del honor. No se lo llevo gracias a un inspirado Casillas y a la mala suerte con los palos. El equipo malacitano tiene buenas hechuras, jugadores “bonitos” y una interesante mixtura de juventud y experiencia, tal vez el partido de ayer pueda llevar a engaños, tal vez Pellegrini no sea el entrenador más proactivo del mundo pero apuntan a equipo serio. Sobre nosotros, cabe destacar la cada vez mayor mecanización del 3-3-1-3 imperial, eléctrico y racional. Nos acostamos líderes, conscientes de que estamos presenciando el big bang de un equipo legendario y dispuestos a soñar con lo imposible.
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